Té con limón

De todos es sabido que el té y el limón es una estupenda combinación en lo que a sabor, y según su historia, refiere. El limón tiene la capacidad de convertir un té en refrescante, en calmante de sed, y en tonificante. Si utilizas una rodaja de limón en un té cítrico, por ejemplo el Earl Grey realzará su sabor. Las combinaciones clásicas son té negro, té verde o Pu Erh con limón, aunque es cierto que los otros dos tipos que nos dejamos atrás, té Oolong y té blanco, también hacen buen compañero con el mencionado cítrico.

Lo que muchos amantes del té desconocen son los beneficios que aporta a nuestra taza de té una rodaja de limón o bien un poquito de zumo de limón. En primer lugar estamos convirtiendo nuestra bebida en un doble y potente antioxidante, pues tanto el té, como el limón, son unos estupendos antioxidantes naturales. Además, estamos añadiendo extra de vitamina C y potasio.

Según un estudio de la USDA, el departamento de agricultura de los Estados Unidos, el limón posee un compuesto según ellos llamado “limonoids” que pudiera ser traducido como limonoides. Este compuesto tiene altas propiedades anti-cancerígenas.

Por otro lado, según algunos estudios, en algunos casos el té puede hacer que nuestro cuerpo no absuelva el hierro. Esto se contrarresta más fácilmente con el limón que posee una fuerte carga de vitamina C, que como es sabido ayuda a la absorción del hierro en el organismo.

 

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